jueves, 21 de agosto de 2014

Llenguatge universal



Antes de venir ya sabía que no hablaba bien inglés, mucho menos suajili y ahora me he dado cuenta de que tampoco castellano, ni siquiera catalán.
He aprendido un lenguaje nuevo.
He desarrollado el idioma universal, y me entienden, basta el querer expresarme y el querer entenderme, y no solo yo debo conocerlo, sino que lo único necesario es la intención tanto del locutor como del receptor, aunque eso pasa en todos los idiomas, no basta con uno, se necesitan dos.

Me comunico a diario con mi nuevo idioma, ese lo domino perfectamente, y solo con una mirada, puedes saber lo que pienso, y aún más allá lo que siento. ¿Controlas tú ese idioma, sabes verlo en mi?

No hace falta verme, para entenderme, ahora mismo me estoy comunicando, desde mi cama envuelta en una mosquitera, y utilizo el lenguaje aprendido como herramienta, se manifiesta en castellano, es escrito, pero dice mucho entre líneas, como puntos existen entre 0 y 1, infinito.

Me comunico con miradas, con palabras, con imágenes, con letras escritas de forma ordenada construyendo ríos de información, me comunico con suspiros, con lágrimas, con risas, con levantar los ojos. Me entiendes si miro a otro lado, si bajo la cabeza al hablar, si me toco el pelo, o guiño un ojo.

Vivo inmersa en una cultura diferente donde mujeres vestidas de colores sonríen sin cesar al cruzar miradas de complicidad, donde hombres te observan sin parar, donde las montañas no siempre se dejan ver, donde la gente viene y va, donde todo lo que se vive es real.


Hablo con niños que no hablan mi idioma y me respetan, hablo con perros que me protegen sin darles nada a cambio, hablo con mujeres y hombres solo con el interés de entendernos, hablo con iguales, y con diferentes, pero hablo, hablo sin parar y escribo… Porque necesito parar el tiempo para que nada se me pase, porque cualquier instante vale la pena, porque este regalo de la vida no se puede inmortalizar, te entiende quien te quiere entender y el entender como el querer no tiene límites. 





2 comentarios:

  1. El halago debilita, pero tu fina pluma y tu universo interno bien lo merecen.
    ¡Besaco!

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  2. Los hay que usan el lenguaje, esos son los normales; los hay que juegan con él, esos son los buenos; pero hay poetas que lo destruyen: esos son los mejores.
    NEORRABIOSO.

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