miércoles, 30 de julio de 2014
Relacions caduques
He escogido el camino de la incertidumbre, vivir la vida intensamente pensando solo en el presente dejando que éste decida el futuro, como si de un ente todopoderoso se tratara, sobre el que yo no puedo influir.
He decidido convertirme en un torbellino que busca encontrar su eje sabiendo que desde fuera es imposible, y que a cada paso que doy ese eje cambia lo que hace más difícil ver claros en un interior agitado, cambiante.
He pensado que encontraría la felicidad máxima alejándome del amor, pues como dice Jose: "No hay rosa sin espina, ni amor sin dolor". Pero me equivoqué.
Creo que mis relaciones son caducas ahora y lo fueron antes, porque ya caducaron.
Nos conocimos y no supimos conocernos, nos conocimos y te fuiste, nos conocimos y me fui, nos conocimos y te irás, nos conocimos y me iré. Esta es la vida que he escogido, ¿vienes?.
He conocido muchas historias de amor y pocas me han hecho pensar… Ojalá yo algún día…
Hoy le escribo al amor porque estos dos últimos días he conocido a dos personas que me han hecho ver multitud de variedades del mismo. Hay personas que pasan poco tiempo a tu lado pero marcan toda una vida.
El amor duele, sí, pero si duele es porque se vivió, se disfrutó, se sintió y se perdió.
El amor da miedo, sí, pero si asusta es porque es mayor el miedo a la felicidad que al dolor.
El amor es caduco, sí, pero hay que saber cuando caducó.
Se sufre, pero si cierras las puertas al amor deja alguna ventana abierta, no te pierdas lo que tienes delante, si en algún momento has planteado que pueda ser amor, seguro que vale la pena.
Me acojo a todo tipo de amor, al que tú me quieras dar si aceptas el mío cargado de miedos, con los que lucho a diario.
El amor mueve mi torbellino haciéndolo girar con más fuerza que nunca, porque aún que se que este libro lo escribo sola, no lo estoy.
A Jordi y Olga, gracias por dos días llenos de amor intenso, caduco y eterno.
Tuko pamoja sikuzote ("siempre juntos")
jueves, 24 de julio de 2014
Seguir sumant
Tengo un año más o un año menos, aquí la conciencia del tiempo ha desaparecido, ya llevo dos meses y medio aquí pero hay cosas que me parece que pasaron hace un año, y personas que conozco de toda una vida. Ya llevo 26 años de camino: gateando, de rodillas, andando, volviendo a gatear, queriendo correr, de rodillas, andando… viviendo.
No es difícil conocerme, aunque si me considero una persona complicada.
El día 21 de julio de 2014 recibí una dosis directa a la yugular de energía, felicidad, fuerza, motivación y amor, de los que están lejos y de los que están cerca.
Vivo una aventura diaria por el simple hecho de despertarme cada mañana, espero que esté donde esté mi vida sea siempre una aventura, que permita la sorpresa, la aparición de nuevos retos, de nuevos sentimientos y que siempre pueda compartirlo, con los de siempre y con los nuevos que me hagan un sitio en ellos, sola no tendría sentido.
Soy la persona más afortunada del mundo, lo siento así, he conseguido creer en una vida inesperada, he conseguido convertirme en quien siempre quise ser, aún sabiendo que todo es efímero y que quien quiero ser ahora no es quien quise ser ayer y que no se quien querré ser mañana.
He encontrado mi religión perfecta, el creer en mí: mi madre es Dios, mi abuelo el hombre de mi vida, mi abuela mi osito preferido, mi hermana la luna,… y mis amig@s quien elegí para compartir esta historia.
Los momentos importantes en la vida no se determinan en función de la cantidad, sino de la calidad.
Asante sana.
sábado, 12 de julio de 2014
La vida és un viatge
Tengo 101 páginas escritas sobre lo que fue mi primer viaje mochila en mano por África, por lo que cualquier cosa que ahora vaya a escribir será un breve resumen de lo que fue un viaje que bien pudo parecer una vida, pues tuvo de todo… Espero que las imágenes digan más que las palabras, porque no tengo palabras para describirlo.
El día 23 de Junio a las 4 de la mañana me embarqué en esta nueva aventura de la mano de Joan, compañero de proyecto y, desde ahora y creo que por mucho tiempo más, amigo, de esos que se cuentan con los dedos de una mano o de esos con los que puedes pasar 16 días recorriendo, países, zonas, lugares, espacio, tiempo, conversaciones, imágenes, risas, llantos, discusiones, roces, silencios y millones de emociones que como tales no se pueden describir, hay que sentirlas.
Salimos de Moshi, lo que ahora llamamos casa, rumbo a Mwanza, la segunda ciudad más grande de Tanzania, a la orilla del lago Victoria, 13 horas de autobús con la maleta entre las piernas disfrutando del paisaje tanzano, para mi siempre despejado, mientras veo como nuestro vehículo de varias toneladas adelanta a bicis cargadas de agua, masais pastoreando, medios de transporte menos pesados, niños y mujeres a golpe de claxon para que se aparten, la ley del más fuerte. En la primera parada a comer veo lo que será a partir de ahora el servicio, baños sucios donde un agujero con un fondo oscuro será mi aseo, ya lo he visto otras veces, pero en este viaje me convertiré en una experta, e incluso dejará de molestarme para convertirse en lo normal, y los humanos tendemos a cogerle cariño a lo normal, lo fácil nos gusta y lo fácil es lo que conocemos. Lo desconocido asusta, qué absurdo, pero real.
Lo más sorprendente de Mwanza, las piedras que juegan con el equilibrio sabiendo que tienen la partida ganada, mostrándose enteras, desnudas, frente al lago. Pero me quedo con el azar que me llevó de excursión a Saanane Island donde disfrutar de pasear en barco por un mar sin sal, ver a menos de un metro impalas (ciervos africanos), zebras y un lagarto que me hizo saltar al ver su tamaño, el roce de un mono al pasar por mi lado y conversar y reir con los locales y Joan se convirtió en una de esas experiencias de las que da igual el precio que les pongas, no están pagadas.
| Roca Bismark, Mwanza |
| Saanane Island, Victoria Lake |
Segundo paso: Rwanda. A las 5 de la mañana del 26 de Junio sale nuestro bus a Benako, donde cogeremos un taxi a Rusumo, donde cambiaremos de país a pie para coger otro bus a Kigali (capital de Rwanda). Puede parecer fácil y largo, pero ese día entre vehículo y vehículo, nuestro bus se metió en un ferry para atravesar el lago, el taxi que nos llevo iba lleno de locales, me di cuenta de lo pequeña que soy al sentarme entre dos mamas africanas de dimensiones acentuadas, y el silencio al mirar por la ventana hicieron de ese día un día especial, de reflexión. Rwanda no es despejada, el verde impera sobre el amarillo tanzano y las 1.000 colinas se asoman ante mi dejandome anonadada ante sus árboles, su frondosidad, su olor, su humedad, otra vez sensaciones indescriptibles. Kigali fue como salir de Mallorca por primera vez para descubrir Barcelona, inmensa, urbanita, con 5 carriles en una rotanda. Kigali no es Europa, pero si te paras a analizar su historia, no tan antigua, se merece ser considerada un imperio y todos sus ciudadanos reyes. Eso siento hacia este país después de una mañana en el Memorial sobre el genocidio de los años 90 y conversar con algunos de sus ciudadanos que tratan de vivir con lo ocurrido, haciéndolo posible. En Rwanda subimos al norte para llegar a la cima del Volcán Bisoke acompañados de militares armados, pues se encuentra en la frontera con el Congo y bajamos al sur donde vimos chimpancés en su hábitat natural, todo dentro de bosques, selvas y espacios encantados, África es pura magia.
| Kigali de noche |
| Cumbre Volcán Bisoke |
| Reserva forestal del Parque Nacional de Nyengwe |
Solo pasamos una noche en Burundi y al día siguiente volvimos a cruzar frontera hacia Tanzania de nuevo, Kigoma, a la orilla del Lago Tanyika, allí me enamoré, su gente nos recibió con los brazos abiertos, conversamos con ellos, con los niños, con mujeres, hombres, chicos y chicas, dormimos en un hostal local y pasamos de viajar a vivir África, su paisaje, su playa, su comida, su ambiente.
Al tercer día de estar allí cogimos el tren rumbo a Dodoma y por primera vez íbamos a dormir separados. Eso hizo que compartiera habitación con una mama, su bolsa de pescado seco, sus 40 bananas, 30 yucas, y las visitas de sus amigas cada 6 o 7 horas. Podría añadir como compañero de viaje el miedo de pasar la noche sola en mi litera plagada de polvo sin almohada, después de oír las historias sobre bandidos de un cocinero y un policía (necesario en el tren) a la hora de la cena, en el vagón restaurante. El tren después de la primera noche sufrió un accidente (no creo que llegue a saber nunca de que tipo) y se paró para no arrancar más.
A las 2 de la mañana llegamos a Dodoma, en bus, y después de pagar por una ducha y tumbarme 10 minutos en una cama, nos presentamos, sin billete, a las 5 de la mañana en la estación de autobuses, esperando volver a casa, a la que aun estando lejos nos quedaba más cerca, finalmente salimos a las 6 de la mañana hacia Moshi repitiendo el camino de vuelta, entre el paisaje despejado, la sonrisa en la cara, el sueño apoyada en la ventana y los videoclips africanos, nos despedimos de la aventura que ambos sabemos nos dará mucho a lo largo del tiempo, incluso más de lo que nos dio al vivirla.
El Kili salió a recibirnos.
| Puerto de Katonga |
| Puerto de Katonga |
| Playa cerca de Kigoma |
| Tren Kigoma-Dar es Salaam |
| Vendedores a los pies del tren |
El Kili salió a recibirnos.
| Kilimanjaro, desde el bus |
jueves, 10 de julio de 2014
Abans d'anar a dormir…
Antes de ir a dormir, me paro y siento.
Siento que echo de menos a mi madre, para contarle lo que siento en este momento, mañana ya no podré hacerlo porque ya no sentiré lo mismo, el sentimiento vuela.
Siento que hay gente que me crispa en todas partes del mundo, pegue el salto que pegue, el sentimiento es recurrente.
Siento que el dolor duele y hay muchas cosas que duelen dentro de mi, heridas sin cicatrizar y rasgaduras nuevas, el sentimiento duele.
Siento que la felicidad que me invade cada día que pienso en lo que hago y en donde estoy es algo más que efímero marcado por buenos momentos, el sentimiento es constante.
Siento que tengo hambre de chocolate, porque aquí no encuentro el chocolate con avellanas que encontraba en el cajón de la oficina, el sentimiento es hambriento.
Siento que necesito un abrazo de alguien querido y no lo puedo tener y, lo que es peor, siento que alguien querido necesita un abrazo y no se lo puedo dar, el sentimiento es recíproco.
Siento que hay una fiesta a mi alrededor pero necesito la soledad que me da mi cama de abajo de una litera custodiada por una mosquitera, el sentimiento es solitario.
Siento que la gente que me rodea altera mis pensamientos, me resbala, me hace fuerte, me debilita, me da que pensar, el sentimiento es influenciable.
Siento que a pesar de un día duro, mañana sale el sol y el agua vuelve a calmarse después de que un carro le haya pasado por encima, el sentimiento es positivo.
Siento que estoy cansada y aunque todo lo que siento es cierto, creo que cualquier adjetivo es acorde a lo que siento, pues siento infinidad de sentimientos que me evocan a imágenes, personas, situaciones y lugares concretos, el sentimiento es infinito.
Siento que necesito vomitar todos mis sentimientos en estas palabras, aún sabiendo que con palabras no puedo transmitir lo que siento hoy y ahora, el sentimiento es indescriptible.
Siento este post basado en un sentimiento instantáneo que no aclara nada y dice mucho.
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