Tengo 101 páginas escritas sobre lo que fue mi primer viaje mochila en mano por África, por lo que cualquier cosa que ahora vaya a escribir será un breve resumen de lo que fue un viaje que bien pudo parecer una vida, pues tuvo de todo… Espero que las imágenes digan más que las palabras, porque no tengo palabras para describirlo.
El día 23 de Junio a las 4 de la mañana me embarqué en esta nueva aventura de la mano de Joan, compañero de proyecto y, desde ahora y creo que por mucho tiempo más, amigo, de esos que se cuentan con los dedos de una mano o de esos con los que puedes pasar 16 días recorriendo, países, zonas, lugares, espacio, tiempo, conversaciones, imágenes, risas, llantos, discusiones, roces, silencios y millones de emociones que como tales no se pueden describir, hay que sentirlas.
Salimos de Moshi, lo que ahora llamamos casa, rumbo a Mwanza, la segunda ciudad más grande de Tanzania, a la orilla del lago Victoria, 13 horas de autobús con la maleta entre las piernas disfrutando del paisaje tanzano, para mi siempre despejado, mientras veo como nuestro vehículo de varias toneladas adelanta a bicis cargadas de agua, masais pastoreando, medios de transporte menos pesados, niños y mujeres a golpe de claxon para que se aparten, la ley del más fuerte. En la primera parada a comer veo lo que será a partir de ahora el servicio, baños sucios donde un agujero con un fondo oscuro será mi aseo, ya lo he visto otras veces, pero en este viaje me convertiré en una experta, e incluso dejará de molestarme para convertirse en lo normal, y los humanos tendemos a cogerle cariño a lo normal, lo fácil nos gusta y lo fácil es lo que conocemos. Lo desconocido asusta, qué absurdo, pero real.
Lo más sorprendente de Mwanza, las piedras que juegan con el equilibrio sabiendo que tienen la partida ganada, mostrándose enteras, desnudas, frente al lago. Pero me quedo con el azar que me llevó de excursión a Saanane Island donde disfrutar de pasear en barco por un mar sin sal, ver a menos de un metro impalas (ciervos africanos), zebras y un lagarto que me hizo saltar al ver su tamaño, el roce de un mono al pasar por mi lado y conversar y reir con los locales y Joan se convirtió en una de esas experiencias de las que da igual el precio que les pongas, no están pagadas.
 |
| Roca Bismark, Mwanza |
 |
| Saanane Island, Victoria Lake |
Segundo paso: Rwanda. A las 5 de la mañana del 26 de Junio sale nuestro bus a Benako, donde cogeremos un taxi a Rusumo, donde cambiaremos de país a pie para coger otro bus a Kigali (capital de Rwanda). Puede parecer fácil y largo, pero ese día entre vehículo y vehículo, nuestro bus se metió en un ferry para atravesar el lago, el taxi que nos llevo iba lleno de locales, me di cuenta de lo pequeña que soy al sentarme entre dos mamas africanas de dimensiones acentuadas, y el silencio al mirar por la ventana hicieron de ese día un día especial, de reflexión. Rwanda no es despejada, el verde impera sobre el amarillo tanzano y las 1.000 colinas se asoman ante mi dejandome anonadada ante sus árboles, su frondosidad, su olor, su humedad, otra vez sensaciones indescriptibles. Kigali fue como salir de Mallorca por primera vez para descubrir Barcelona, inmensa, urbanita, con 5 carriles en una rotanda. Kigali no es Europa, pero si te paras a analizar su historia, no tan antigua, se merece ser considerada un imperio y todos sus ciudadanos reyes. Eso siento hacia este país después de una mañana en el Memorial sobre el genocidio de los años 90 y conversar con algunos de sus ciudadanos que tratan de vivir con lo ocurrido, haciéndolo posible. En Rwanda subimos al norte para llegar a la cima del Volcán Bisoke acompañados de militares armados, pues se encuentra en la frontera con el Congo y bajamos al sur donde vimos chimpancés en su hábitat natural, todo dentro de bosques, selvas y espacios encantados, África es pura magia.
 |
| Kigali de noche |
 |
| Cumbre Volcán Bisoke |
 |
| Reserva forestal del Parque Nacional de Nyengwe |
El día 2 de Julio, me senté al lado del conductor de nuestro bus para llegar de Butare (Rwanda) a Bujumbura (Burundi), eso me permitió ver la carretera desde mi escaparate, Burundi no es Rwanda, se aproxima a Tanzania pero el ambiente es diferente, se respira tensión y la pobreza y el desorden describen un país inestable política y socialmente.
 |
| En el bus, Burundi |
Solo pasamos una noche en Burundi y al día siguiente volvimos a cruzar frontera hacia Tanzania de nuevo, Kigoma, a la orilla del Lago Tanyika, allí me enamoré, su gente nos recibió con los brazos abiertos, conversamos con ellos, con los niños, con mujeres, hombres, chicos y chicas, dormimos en un hostal local y pasamos de viajar a vivir África, su paisaje, su playa, su comida, su ambiente.
 |
| Puerto de Katonga |
 |
| Puerto de Katonga |
 |
| Playa cerca de Kigoma |
Al tercer día de estar allí cogimos el tren rumbo a Dodoma y por primera vez íbamos a dormir separados. Eso hizo que compartiera habitación con una mama, su bolsa de pescado seco, sus 40 bananas, 30 yucas, y las visitas de sus amigas cada 6 o 7 horas. Podría añadir como compañero de viaje el miedo de pasar la noche sola en mi litera plagada de polvo sin almohada, después de oír las historias sobre bandidos de un cocinero y un policía (necesario en el tren) a la hora de la cena, en el vagón restaurante. El tren después de la primera noche sufrió un accidente (no creo que llegue a saber nunca de que tipo) y se paró para no arrancar más.
 |
| Tren Kigoma-Dar es Salaam |
 |
| Vendedores a los pies del tren |
A las 2 de la mañana llegamos a Dodoma, en bus, y después de pagar por una ducha y tumbarme 10 minutos en una cama, nos presentamos, sin billete, a las 5 de la mañana en la estación de autobuses, esperando volver a casa, a la que aun estando lejos nos quedaba más cerca, finalmente salimos a las 6 de la mañana hacia Moshi repitiendo el camino de vuelta, entre el paisaje despejado, la sonrisa en la cara, el sueño apoyada en la ventana y los videoclips africanos, nos despedimos de la aventura que ambos sabemos nos dará mucho a lo largo del tiempo, incluso más de lo que nos dio al vivirla.
El Kili salió a recibirnos.
 |
| Kilimanjaro, desde el bus |
No hay comentarios:
Publicar un comentario