Antes de ir a dormir, me paro y siento.
Siento que echo de menos a mi madre, para contarle lo que siento en este momento, mañana ya no podré hacerlo porque ya no sentiré lo mismo, el sentimiento vuela.
Siento que hay gente que me crispa en todas partes del mundo, pegue el salto que pegue, el sentimiento es recurrente.
Siento que el dolor duele y hay muchas cosas que duelen dentro de mi, heridas sin cicatrizar y rasgaduras nuevas, el sentimiento duele.
Siento que la felicidad que me invade cada día que pienso en lo que hago y en donde estoy es algo más que efímero marcado por buenos momentos, el sentimiento es constante.
Siento que tengo hambre de chocolate, porque aquí no encuentro el chocolate con avellanas que encontraba en el cajón de la oficina, el sentimiento es hambriento.
Siento que necesito un abrazo de alguien querido y no lo puedo tener y, lo que es peor, siento que alguien querido necesita un abrazo y no se lo puedo dar, el sentimiento es recíproco.
Siento que hay una fiesta a mi alrededor pero necesito la soledad que me da mi cama de abajo de una litera custodiada por una mosquitera, el sentimiento es solitario.
Siento que la gente que me rodea altera mis pensamientos, me resbala, me hace fuerte, me debilita, me da que pensar, el sentimiento es influenciable.
Siento que a pesar de un día duro, mañana sale el sol y el agua vuelve a calmarse después de que un carro le haya pasado por encima, el sentimiento es positivo.
Siento que estoy cansada y aunque todo lo que siento es cierto, creo que cualquier adjetivo es acorde a lo que siento, pues siento infinidad de sentimientos que me evocan a imágenes, personas, situaciones y lugares concretos, el sentimiento es infinito.
Siento que necesito vomitar todos mis sentimientos en estas palabras, aún sabiendo que con palabras no puedo transmitir lo que siento hoy y ahora, el sentimiento es indescriptible.
Siento este post basado en un sentimiento instantáneo que no aclara nada y dice mucho.

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