viernes, 26 de septiembre de 2014

Smile! Sikuzote Smile!

Otra vez viernes, y éste es muy diferente al último… 

La última entrada terminaba hablando de motivos para sonreír y hoy, los tengo todos, sí, todos!! 
Dicen que la felicidad se mide en buenos momentos… no todos son buenos, ni los tuyos ni los míos, pero oye… cuando los hay, no hay que dejarlos escapar :) 

Propongo un juego… Busca la sonrisa en la foto: 









Y ahora, si puedes… 
quédate con una…
 sí… 
sólo una…
 yo lo tengo claro…
ahora... 
yo me quedo con la tuya… 
fijate… 
la sonrisa se contagia ;) 

sábado, 20 de septiembre de 2014

Moments de soletat


Viernes, por primera vez desde que llegué me regalo un momento sólo para mí.

Subo las escaleras que me llevan frente a un Kili que no se deja ver, a mis pies la vida transcurre en Moshi, en mi mano derecha un boli, en la izquierda un cocktail de mango, el más caro 5.000tsh (2,5€) y en mi cabeza muchos recuerdos.

Ahora estoy sola y toca reflexionar, he llegado a un punto de inflexión en el que no dejo de aprender de mí misma, pero ya no quiero aprender de los demás.

Me he saturado de emociones, no me canso de África, de los niños, de la experiencia… pero sí de como la gente influye en mí.

He conocido y dejado de conocer a gente y, aunque hasta ahora todo ha sido positivo, las relaciones también tienen su lado negativo, sobre todo cuando se acaban. Mi abuelo me lo dijo una vez: "todas las relaciones son complicadas". Sé que es una sensación temporal, pero la convivencia se endurece, la situación se me va de las manos y mi propio yo me tortura, siento que quiero huir.

La línea que me define es infinita. ¿Quizás soy una esfera que no aprende y repite sentimientos y experiencias? Lo único que me asemeja a una rueda es una montaña rusa, girando, rodando sin parar, rodeada de luces y sonidos.

Dejo subir a mucha gente en mi atracción, intento que se acomoden y rueden conmigo. Pero no todos quieren rodar en el mismo sentido, no a todos les gusta mi música, ni siquiera mis luces. Me culpabilizo por eso, la máquina es mía, yo la he diseñado y no he cumplido tus expectativas. Lo siento.

Algunas veces un ocupante decide bajar, otras soy yo quien necesito que baje, puede ser sólo por un tiempo, pero mi giro se ralentiza y siento que el aparato no funciona, noto que nadie está cómodo y que algo debe cambiar. No sé como coger de nuevo el ritmo. Mi atracción está llena, media la lleno yo, media quien me acompaña, y la fiesta debe continuar, no puedo dejar que pare, por muy importante que fuera el ocupante que se ha marchado… de una forma u otra todos lo son.

Recurro a la cabina, la del capitán y hablo con quien más me puede ayudar, madre solo hay una y lo siento, pero yo tengo la mejor. Analizamos los botones, revisamos engranajes, apretamos tuercas y cambiamos el cd.

Soledad, desaparecer un rato, ¿por qué tenerle miedo? Me das más miedo tú, a quien he conocido, te he hecho un sitio en mí, y te he dado permiso para ralentizar mi giro, aunque nunca para pararlo.

Las personas que nos rodean son la base y hay quien no solo sube en mi rueda, sino que desde abajo la hace girar con más fuerza, la empuja para subir cuando va más rápido. Son mi maquinaria, sin ellos no podría rodar. Necesito de personas a mi alrededor, las relaciones son complicadas, pero…

¡Me encanta lo complicado, me gusta lo difícil y... lucho por lo imposible!

Después de casi 5 meses y sólo una hora de soledad, he tenido ganas de recoger mi atracción, pero aún me queda mucho que hacer aquí, mucho que darme, mucho que dar y mucho que recibir, y no sólo aquí, no solo a mí y no solo a ti.

Tengo motivos para llorar, pero me sobran motivos para sonreír.


jueves, 11 de septiembre de 2014

Qui pot escollir?


Hace tiempo que quiero escribir sobre las personas que he ido conociendo aquí, la mayoría de ellos, con los que más me relaciono son como yo, vienen de mundos paralelos, y han saltado de su rueda, algunos por poco tiempo otros por mucho.

Pero mi padre me pidió que escribiera acerca de lo que piensa la gente de aquí, sobre como ven a los que habitan en nuestra esfera. Le expliqué que no es fácil pero que ya tenía cosas escritas y que necesitaba darle forma; escribo sobre lo que siento, y la gente de aquí me crea demasiadas sensaciones, quiero ser objetiva, descriptiva, realista, pero en África, Tanzania, Ruanda, Burundi, Moshi, Newland he conocido mucha gente diferente, que me ha marcado tanto o más que los parecidos a mí. 

Somos diferentes, ellos nos ven diferentes y nosotros, que intentamos no marcar esas diferencias, lo sabemos. Me lo preguntó un chico del que no recuerdo su nombre en un minubús en Ruanda, después de decirme que si me podía hacer una pregunta muy personal, me sorprendió preguntando: ¿Tú por qué crees que son más listos los blancos que los negros? Pensé que no entendía la pregunta, mi inglés no es perfecto y el suyo, licenciado en economía por la universidad de Kigali, trabajador en un banco, trajeado y con muy buena presencia, sí. Me explicó que los mayores logros mundiales habían sido obras de blancos, las infraestructuras más evolucionadas, los grandes descubrimientos, los avances científicos... él cree que los blancos son más inteligentes, quizás por cuestión de genética. Yo le respondo que no coincido con su opinión y que creo que es cuestión de tener las necesidades básicas cubiertas. Nadie puede escoger dónde nacer. 

Las normas también difieren; a nosotros se nos permite salir, entrar, beber, fumar, se acepta que las mujeres vistamos en tirantes, faldas, viajemos solas o conversemos con diferentes hombres. Se nos trata de otra manera, los hombres y mujeres de aquí quieren alternar con nosotros solo por nuestro color de piel. Se da por supuesto que tenemos una posición económica privilegiada, evidentemente, comparado con la mayoría de la población tanzana, es así. La economía mueve el mundo, te da derecho a entrar o no en un lugar. He visto a alguien enfermo abandonar una cama sólo al oír que por ser local no podía pasar la noche ahí, no necesitan que se les diga, aunque se les quiera ayudar, ellos aceptan su condición y no necesitan ser echados para irse. 

Todo cambia, y por hablar de vanalidades; llevo más de 4 meses aquí, son 4 meses sin pasar por la peluquería y mi pelo ha crecido, de forma que arriba es oscuro y abajo rubio. El otro día mientras limpiaba mi ropa interior, Cristina y Maggie, personal del hostel, me preguntaron si era natural, diciendo lo mucho que les gustaba "nsuri sana"; lo que para mí es la ausencia de estética, para ellas era moda, tendencia y novedad. 

Trabajo con niños, y de ellos aprendo más que de mí misma, y no es poco todo lo que voy descubriendo de mí aquí. Los niños saben que estamos aquí de paso, como otros muchos, pero nos dan todo lo que tienen, a veces cosas buenas otras malas. Somos dos razas, pero tenemos mucho que aportarnos. Catherin, un día, al salir del cole me dió una lección de las que nunca se olvidan: iba yo hacia el daladala seria, cansada, agotada, un día malo… me miró y me dijo: "Teacher! Smile!" 

Después de las últimas vacaciones, al volver al cole, Anna me dio un dibujo, me dijo que era yo en mi cama, tengo muchas dudas de que ella haya escrito eso, pero sea quien sea, no era como yo, y lo vio claro, vio lo que yo pensaba o lo que ella pensaba. Quizás no somos tan diferentes. ¿Quién puede escoger dónde nacer? 

I want to fly in an aeroplane. I want to see the world. 


miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿locura o cordura?


Vivimos en sociedad, eso significa que formamos parte de lo que se podría llamar un todo. Entiendo este hecho como si de una gran rueda se tratara que con impulso rueda por la cuesta abajo que define su camino. El lugar que ocupa cada uno en su rueda viene determinado por solo un factor, donde le tocó nacer. 

Cada sociedad tiene su rueda, y éstas van rodando, algunas de forma paralela, otras están mucho más avanzadas, otras se quedan atrás.

La cultura define la rueda. 
Entonces la rueda es la sociedad, la cultura la define. Entiendo este fenómeno como el aire que envuelve la rueda mientras rueda cuesta abajo, es el aire que respiro, la cultura me entra y me llena los pulmones. 

Vivo entre dos ruedas, respiro entre dos aires. 

He visto niños ponerse trajes de princesa donados para hacer deporte. 
He visto gente haciendo deporte con ropa cuyo valor es equiparable a 6 meses de alquiler en un pueblo rural tanzano. 

He visto gente cocinar para dar de comer a un perro. 
He visto gente lanzar un machete a un perro tal frisbee en la playa. 

He visto a un niño jugando con el último dispositivo móvil del mercado. 
He visto a un niño jugando con un palo arrastrando un zapato. 

He visto a una madre obligando a un niño a comer verduras. 
He visto a un niño repitiendo de alubias y verduras. 

He visto a alguien gritar al ver a una cucaracha. 
He visto a niños atando a un hilo un escarabajo para jugar mientras el animal intenta volar. 

He visto piscinas termales, chorros de agua, jacuzzis, saunas, baños turcos y solariums con música relajante. 
He visto un cubo de agua con una taza como ducha. 

Me he atado a mi rueda con un elástico, me he tirado al vacío buscando otras ruedas, me lleno con el aire que hay dentro de mi rueda, con el que hay fuera y con el que hay dentro de otras ruedas. No sé que rueda es mejor, si se que algunos me considerarán loca por elegir este estilo de vida, entre ruedas, otros me envidian, y otros lo comparten. 

Salto sin parar, es el puenting perfecto, salgo de mi rueda pero siempre con arnés. 

¿Rompo con lo escrito porque elijo vivir? 
¿Es locura dejarlo todo? 
¿Es cordura buscar la felicidad? 

Simplemente libertad…