Fin del term. Las fuerzas flaquean, la dureza del trabajo diario junto con las características propias de cada uno (hijo de su madre y de su padre) han creado un ambiente hostil dentro de un entorno de paz. África también permite el estrés, el enfado, los celos, la envidia, la codicia, el control, el malestar, el odio… es cuando el Kili se nubla… y no se deja ver. Parece que hace bastante que no se ve el Kili desde Moshi. Aunque todos sabemos que nosotros, que ya lo hemos visto, podemos volverlo a ver cuando queramos.
Somos cinco locos que nos pasamos 24 horas juntos, nunca había compartido tanto tiempo con nadie, y aunque lo importante no es la cantidad, sino la calidad, la suma de horas, minutos y segundos en ausencia de soledad la hacen más necesaria. Nosotros, sacamos esto adelante, ahora mismo somos los que somos, y aunque sabemos que mañana seremos más y que dentro de un año serán otros, tenemos la responsabilidad que hemos adquirido, cada uno la suya, con el proyecto y con nosotros mismos. Nos escuchamos, nos apoyamos, discutimos, debatimos, nos emborrachamos, nos reímos, y nos separamos, para volver a juntarnos, porque aquí somos un equipo o una familia, llámalo como quieras.
Ahora ha acabado el term, y nos separamos por 15 días de esos pequeños cuerpecitos negros que nos hacen gritar, reír, irritar, reír, desquiciar, reír, saltar, correr, volver a reír, aprender, llorar, reír de nuevo y millones de sensaciones inexplicables, tales como orgullo, desesperación, felicidad, tristeza…
No podría definir con una palabra el sentimiento que tengo hacía ellos, pero quizás se pueda entender con la conversación que tuve ayer, cuando nos despedíamos, se me acercó Julius:
- Teacher, Sarah? (una voluntaria que estuvo aquí antes que yo)
- She is at home, in Spain.
- Teacher, you home?
- No, I am going to Ruanda on holidays, and then I will come back to school.
- Everyday?
- Yes, everyday until December.
- December… See you teacher.
Sonrió y se fue… No sé si el balance de esta conversación es bueno o malo, pero sí sé que se repite en mi cabeza.
Julius o Julias, como él dice, fue de los primeros chicos que vi, o de los primeros en los que me fijé, tiene una historia personal dura, aunque eso no lo diferencia mucho de los demás, tengo que admitir que me transmite cierta conexión o empatía, aunque los primeros días me imponía… es un "macarra", supongo que siempre me han llamado la atención los chicos malos (como a la mayoría de mujeres), en clase no suele prestar atención y lo que es peor, es de los que, como decimos entre nosotros, te puede desmontar toda la clase, pero aún así, poco a poco, el chico que me imponía, que me daba respeto, e incluso cierto miedo, se ha convertido en el chico que cuando se le cae un diente me lo enseña como si me fuera a convertir en el ratoncito Pérez y mi mejor regalo fuera mi sonrisa. Aunque el Kili no sea vea, en esos momentos asoma y lo ves, dentro de ti, sigue estando.
Mi grupo de mates está formado por tres pitufitos, Idaya, Jafari y Victar, no es el mejor grupo, ni el peor… Al principio, solo se reían de mi, me decían mal sus nombres, no me prestaban atención, las clases de mates para mi eran una tortura, sentía que se aburrían, que no les hacía ningún bien, pero no tiré la toalla, aunque tuve muchas ganas, nadie dijo que fuera fácil y con el apoyo de mis compañeros, que a veces me ayudaban y siempre me animaban, conseguí conectar con ellos, hacerlos reír en alguna ocasión y callar cuando se lo decía, eso para mi era un avance enorme, ya empezaba a creerme mi papel de Teacher, algo que nunca pensé que podría ser, el día que Victar se rió conmigo yo ya no pude dejar de sonreír.
Lo mejor vino cuando vi que progresaban, no solo llegaba a ellos, sino que cada vez sumaban y restaban más rápido, ya no utilizaban los dedos sino la cabeza, y había sido yo quien les había ayudado a hacerlo, y aunque el mérito es suyo por aguantarme día tras día, ya no sumábamos 1+1=2 sino que habíamos pasado al siguiente nivel, 9+8= 15 y lo que es mejor, 13+9=22, lo apuntábamos, llevábamos uno y hacíamos la operación, todos juntos y luego mentalmente (eso ya parecía más complicado) pero fue ahí, cuando le enseñé la carta a Jafari que ponía:
Lo mejor vino cuando vi que progresaban, no solo llegaba a ellos, sino que cada vez sumaban y restaban más rápido, ya no utilizaban los dedos sino la cabeza, y había sido yo quien les había ayudado a hacerlo, y aunque el mérito es suyo por aguantarme día tras día, ya no sumábamos 1+1=2 sino que habíamos pasado al siguiente nivel, 9+8= 15 y lo que es mejor, 13+9=22, lo apuntábamos, llevábamos uno y hacíamos la operación, todos juntos y luego mentalmente (eso ya parecía más complicado) pero fue ahí, cuando le enseñé la carta a Jafari que ponía:
12
+
9
___
Y él se quedó pensando, miró para abajo, movió la boca sin pronunciar palabra, hablaba para él concentrado, y de repente... gritó: Twenty one!!!! Teacher Twenty one!!! Sin apuntar nada, llevando una en su cabeza… Sentí un orgullo, superior al que pude sentir cuando salió la nota de mi proyecto de final de carrera. En ese momento el Kili estaba enorme!!!
Como unas personas tan pequeñas, te pueden hacer pensar tanto, y sentir tanto, incluso soñar…
Aquí no solo ellos te hacen pensar, sino que la familia que hemos creado también, ahora no solo me separo de mis niños sino de ellos, incluso puedo decir que me voy de casa, cuando vuelva ocuparé otra cama, y tendré otros compañeros además de los que dejo, pero igual que el día que me despedí de mi madre y abuelos, me despediré mañana de ellos para emprender una aventura dentro de la aventura… Me acuerdo perfectamente del abrazo que me dio mi Iaia antes de irme, y aunque se que ninguno de los que pueda recibir aquí será igual que el suyo, me los guardo, junto con el suyo, para seguir construyendo mi propio Kili.
El lunes partimos a Ruanda, pasando por Mwanza, quizás Burundi, Kigoma, y donde el viento, nuestras ganas, nuestro dinero y la suerte nos lleve. Espero que a la vuelta, el Kili se deje ver, y sino, no habrá problema, porque yo ya lo he visto y sé como es, el mío sigue en construcción.

No hay comentarios:
Publicar un comentario