martes, 16 de junio de 2015
Una parte de (mi) Madrid
Madrid es… dónde perderse y encontrarse.
Es hostilidad allá donde mires, desubicación, miedo, e incomprensión.
Madrid son personas que vienen y van, a las que ves y no ves, es sentirte invisible, es hacerte visible. Son gladiadores cruzando la calle hasta chocarse para ganar la batalla de poder avanzar.
Es quien fuma por la calle cuando tu caminas detrás.
Es el chico que acompaña cada mañana a su novia hasta la parada del bus, la besa y la ve marchar.
Son chicos con barbas infinitas y chicas enseñando el ombligo.
Es el chico del tatuaje del elefante en el gemelo, el del perro que te quiere saludar, la mujer de la farmacia que te regala caramelos, y quien en el supermercado te quiere ayudar.
Son activistas evitando desalojos, son conferencias, manifestaciones, charlas, preguntas y alguna respuesta.
Es el empresario comiendo en un banco.
Es tomar el sol en un parque mientras una lombriz te acompaña.
Madrid son cervezas, vinos, croquetas, alitas, patatas bravas, algún gyntonic, caipirinhas de fresa y lo peor, chupitos de jager.
Madrid son muy buenos ratos, buenos, regulares, malos y muy malos. Son risas y lloros, es estar vivo.
Madrid es 15 minutos más media hora en bus para llegar al trabajo, y es el trabajo en sí.
Madrid son clases hasta las 21h, estudios de caso, dinámicas de clase, es representar a la cooperación española, presentaciones en inglés, una clase con Monedero, incomprensiones sobre el mundo real o irreal, y ratos con ellos. Es la tesina infinita…
Madrid es frío y calor abrasador.
Madrid es la gente de aquí, los de fuera, los de casa de visita y los de casa aquí instalados.
Madrid es la paloma que te caga encima para demostrarte que sí, puede ir peor.
Madrid son Tere y Ana bebiendo té de menta en casa, es escuchar las historias de Marininha, es cenar a la luz de las velas con Johanna, planes sin plan con Patricia, la risa contagiosa de Claudia, son dibujos en un cojín, es gente y más gente por la calle, es Celia demostrándome que en Madrid no todo es malo, gritar y saltar en un concierto de Álvaro, es conversar con Jenny acerca de todo, las perspectivas, nuevas para mi, de Marta y Kike. Es Sophia y su sonrisa pintada en la cara, las noches de creps, 100 montaditos o de tablao flamenco. Son abrazos al saludar. Son emails con mi familia tanzana, son los consejos de Jose y Joan.
Madrid es vivir sola y sentirse así.
Sin duda, Madrid es Él y mi corazón hecho pedazos, pero sin dejar de latir.
Madrid son papelitos con seis destinos y una mano inocente eligiendo al azar. Son helados a cualquier hora, monólogos con patatas y golosinas. Son tardes de defensa personal en el retiro.
Madrid son planear fines de semana fuera, en Mallorca, Marruecos, Santander, Formentera o donde estés pensando. Son 9 horas en bus hasta Barcelona, y 2 y media en AVE.
Madrid es recordar lo que hice un año atrás. Son palabras que se me escapan en suajili, son clases de baile que se quedan en olvido.
Madrid es la ausencia de mi mitad y la falta que me hace. Es estar más cerca y sentirme más lejos de los míos.
Madrid es caerse y levantarse, es alguien a quien culpar y admirar, son cuatro torres a lo lejos que te llevan a pensar que haces aquí y donde estabas antes. Son un cúmulo de recuerdos, sensaciones, sentimientos, emociones y el perseguir de un sueño, una manera de vivir.
Madrid somos todos y nadie. Es todo esto y mucho más.
Madrid soy yo, un pasado, un presente y un futuro.
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