sábado, 21 de febrero de 2015

Vivir, una asignatura pendiente


Mwanza
Ella sabe que es especial, pero no sabe demostrárselo.
Cada día mira por la ventana esperando que un cambio azote su vida.
Se deja llevar por la corriente, sabiendo que ese no es su camino.
Necesita cambiar pero no se atreve, la sociedad le oprime y el miedo la encierra.
Quiere volar pero tiene una pata atada.

Lleva una vida normal, ha estudiado y trabajado, pero quiere soñar. Tiene todo lo necesario para ser feliz pero algo le falta.

Las relaciones no le han hecho bien, y aunque de cada persona con la que se ha cruzado a aprendido algo, no sabe lo que es querer y duda de la existencia del amor.

Ella se siente afortunada por todo lo que le rodea.

No entiende sus sentimientos, y mucho menos las sensaciones. Empieza a ver la felicidad como un imposible, algo inalcanzable, pensaba que ser feliz no era para ella.

Ella es luchadora y sabe que no es la primera ni la última, y que rendirse no es una opción.

Se cuestiona cada paso, incluso piensa que quiere saber demasiado de ella misma, ese ser desconocido a la par que transparente. 

Saber controlar emociones, gestionar sentimientos, definir impresiones, dar nombres a magias, olvidarse de lo permanente. 

Ella decidió poner un punto final, necesitaba apartar el ruido. Se dio cuenta de que necesitaba aprender a vivir y se prometió ser feliz.

A vivir se aprende viviendo y a ser feliz siéndolo.

Ella aprendió a hacerlo… espero que algún día me enseñe. 

Kigoma

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