lunes, 15 de diciembre de 2014

El miedo



¿Quién no lo ha sentido? 
Todos lo tenemos en común. 

Echo de menos el miedo que sentía de pequeña, ese miedo absurdo a la oscuridad. Cuando por la noche gritaba "¡¡¡Mamiiiii!!!" sólo en la búsqueda de compañía para salir al baño, a un metro de mi habitación. La oscuridad me eclipsaba limitando mi libertad a avanzar hacía lo que en ese momento era mi mayor deseo. 

Pasó el tiempo, y lo que años atrás parecía imposible ocurrió, perdimos el miedo a la oscuridad, o no, simplemente se sumaron,(debo reconocer que perdí el miedo a la oscuridad a los 21 años más o menos) sus formas varían y empezamos a conocer otros, siguen oprimiendo, siguen limitándonos, es lo único que hacen. 

La sociedad oprime y llegan multitud de ellos: 

El miedo a la aceptación, a no ser lo que los demás esperan. 
El miedo a la soledad, demasiado relacionado con la aceptación. 
El miedo a equivocarse, cuando equivocarse es necesario. 
El miedo al fracaso, los mejores lo hicieron. 
El miedo al futuro, si nadie sabe si llegará.
El miedo a perder a alguien, a quien no supimos valorar cuando lo tuvimos o aún sin riesgo a perderlo lo valoramos por encima de nosotros mismos. 
El miedo a ser uno mismo, pues no siempre somos quien mejor nos conoce. 
El miedo a conocer a alguien, cuando pensamos que ya está todo claro. 
El miedo a lo desconocido, el mismo que el miedo a conocer. 
El miedo al pasado, la condición humana nos lleva a tropezar una y otra vez sobre la misma piedra y desarrollar este miedo implica la aceptación de dicho fenómeno, pues probablemente sepas que volverás a caer. 

Hay quien experimenta un miedo personal, el miedo a sí mismo, como conjunción de todos los demás y más que no puedo entretenerme a explicar, pues el miedo es inexplicable.

No hay que olvidar, ¿qué es el miedo? no es más que un sentimiento, una sensación. Él no es protagonista, sin nosotros no existiría, como tal, lo hemos creado y podemos superarlo, dejarlo pasar o quedarnos atrapados en él, aún sabiendo que lo único que conseguimos es limitar nuestra libertad. 

El miedo, todo el mundo lo ha experimentado, pero éste, el que hoy que nos perturba sólo nosotros lo podemos superar. 

El miedo me atrapa en la gran ciudad, la incertidumbre del nuevo yo se apodera de mí, todo es temporal. El miedo está en mí, vendrá y se irá, hace un año era otro y ya pasó, ¿y si vuelve? ¿y si me aferro a un y si que solo me impide vivir? 
Hoy le gano la batalla pero no la guerra, son una lucha diaria, pero si fuera fácil sería aburrido. 

Jugando a vivir, día sí día también. 

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